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Un filósofo para San Valentín




Uno de nuestros filósofos más improbables para ser citados en un 14 de febrero sería Immanuel Kant. No obstante existe un ritual conmovedor que se realiza ante su tumba.

Según cuenta la Wikipedia, en la sección Tumba de la entrada del filósofo, los recién casados llevan flores a la capilla de Kant (a las afueras de la Catedral de Königsberg). Muy cerca de su tumba se encuentra inscrita, en alemán y ruso, una frase sacada de la "Conclusión" perteneciente a la Crítica de la razón práctica:

«Dos cosas colman el ánimo con una admiración y una veneración siempre renovadas y crecientes, cuanto más frecuente y continuadamente reflexionamos sobre ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí.»

Si leemos todo el párrafo, la alegoría se extiende:

Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que hay en mí. Son cosas ambas que no debo buscar fuera de mi círculo visual y limitarme a conjeturarlas como si estuvieran envueltas en tinieblas o se hallaran en lo trascendente; las veo ante mí y las enlazo directamente con la conciencia de mi existencia. La primera arranca del sitio que yo ocupo en el mundo sensible externo, y ensancha el enlace en que yo estoy hacia lo inmensamente grande con mundos y más mundos y sistemas de sistemas, y además su principio y duración hacia los tiempos ilimitados de su movimiento periódico. La segunda arranca de mi yo invisible, de mi personalidad y me expone en un mundo que tiene verdadera infinidad, pero sólo es captable por el entendimiento, y con el cual (y, en consecuencia, al mismo tiempo también con todos los demás mundos visibles) me reconozco enlazado no de modo puramente contingente como aquél, sino universal y necesario. La primera visión de una innumerable multitud de mundo aniquila, por así decir, mi importancia como siendo criatura animal que debe devolver al planeta (sólo un punto en el universo) la materia de donde salió después de haber estado provisto por breve tiempo de energía vital (no se sabe cómo). La segunda, en cambio, eleva mi valor como inteligencia infinitamente, en virtud de mi personalidad, en la cual la ley moral me revela una vida independiente de la animalidad y aun de todo el mundo sensible, por lo menos en la medida en que pueda inferirse de la destinación finalista de mi existencia en virtud de esta ley, destinación que no está limitada a las condiciones y límites de esta vida.
(edición de Alianza Editorial)


Puedes descargar el texto en este link si quieres hacer la lectura de todo el texto —y aunque Kant siga siendo el mismo analítico en sus libros morales, es un poquito más "digerible".

[Advertencia: descargarás un archivo que no tiene extensión. Tienes que cambiarle el nombre al mismo (selecciona el archivo y luego en el teclado da F2 en Windows) para agregarle, sin las comillas ".pdf"]